La primera infancia es una etapa del ciclo vital humano, que comprende desde la gestación, hasta los cinco años.
Es la etapa en la cual las niñas y los niños, sientan las bases para el desarrollo de sus capacidades, habilidades y potencialidades.
1. Ocurre su mayor desarrollo neuronal.
2. Se determinan las capacidades para las relaciones vinculares y afectivas, que en otras etapas de la vida será difícil o casi imposible construir.
3. Se desarrollan las habilidades básicas para el lenguaje y la motricidad fina y gruesa.
4. Se da el reconocimiento de sí mismo-a y del entorno físico y social, que luego se refleja en la construcción de su autoconcepto, su autoimagen y sus relaciones e interacciones con su mundo.
5. Se sientan las bases para los procesos de comunicación individual y colectiva.
6. Se desarrollan las habilidades básicas para el autocuidado.
Aunque todos los procesos mencionados anteriormente ocurren durante el resto de la vida, se reconoce que es en la primera infancia, cuando se realiza el mayor desarrollo de capacidades y habilidades del ser humano.
Entendidos los cinco años, hasta el día de cumplir los seis años de vida. La definición de un periodo de tiempo determinado para establecer etapas del ciclo vital, se realiza para el ejercicio programático y organizativo dentro de la gestión pública. Sin embargo, las etapas del ciclo vital humano están claramente relacionadas con el crecimiento, la maduración y el desarrollo del individuo, así como con las condiciones ambientales y de contexto social, político, cultural y económico, en que se desenvuelve.
Como metáfora, podríamos decir que el afecto que necesita un niño en sus primeros años de vida, equivale al cemento con el que se sostendrá y construirá una casa.
Los primeros años en la vida de un niño, son el fundamento de una sana autoestima. Durante estos años, lo qué entra en la mente de nuestros hijos es muy impactante, y deja una marca de por vida.
Cuando el niño nace, o incluso cuando está en la barriga de la madre, las posibilidades de conexión son prácticamente ilimitadas, pero en el momento del nacimiento, empieza una cuenta atrás. A partir de esa edad, las posibilidades de constituir nuevos circuitos son prácticamente nulas. Manuel Kovacs, neurólogo español, hace una analogía muy esclarecedora en este sentido: "Hasta los 6 años, se constituye el capital y a partir de entonces, se vive de intereses", afirma.
Durante el embarazo, si la madre pasa por emociones sobretodo de ansiedad o ira, se trasmiten al pequeño mediante los vínculos neurohormonales ( sustancias como adrenalina, noradrenalina , la serotonina, la oxitocina etc). Estos, al ser producidas por las glándulas de la madre, cruzan la placenta y pueden afectar a la criatura, por nacer a nivel bioquímico, lo cual crea una predisposición emocional a la ansiedad.
En conclusión diremos que, durante los primeros años de vida el ser humano se desarrolla en forma drástica, por lo cual es obvio que sea durante esta etapa, la que la personalidad reciba una mayor influencia en su formación.
Cita:
"Cada día la velocidad de crecimiento es inferior a aquella del día precedente. Entre la edad de siete a ocho años, el cerebro de un niño crecerá lo mismo que lo hará entre los ocho y los ochenta años. En los pirmeros seis años, el niño aprende más de lo que aprenderá el resto de su vida." Glenn Doman.

